Robert Doisneau. Optical Distortion, Paris, 1965
mucha de la gente que nos rodea, por no decir la mayoría, cuando tú ves la torre torcida, ellos la ven recta… desconfía, desconfía de ellos
(Fuente: firsttimeuser)
On the set of The Incredible Shrinking Man (1957) Photo by Allan Grant
cuando era un zagal, mi mayor ilusión era adquirir el poder de hacerme pequeño a voluntad y poder descubrir el universo de las cosas pequeñas
ahora ya soy mayor y mi poder más fabuloso es fascinar a mi hija de 3 años cuando le interpreto cuentos antes de dormir
todavía muchas veces me gustaría poder hacerme muy pequeñito casi hasta desaparecer
(Fuente: anneyhall)
Un amigo que vive en el sur viaja en metro 1,5 horas hasta llegar a una peluquería que no conoce para cortarse el pelo y hacerse una exfoliación por el 10% del precio que tendría en su peluquero habitual, con el que tiene confianza, con el que a veces ha coincidido echándose unas risas en el bar donde suele ver los partidos del Athleti. El tratamiento tiene continuación a los 15 días, pero no va a volver allí porque se cogerá otra oferta similar, aunque tenga que viajar otra hora u hora y media. La peluquería que hizo su trabajo por un 10% de lo que cobra habitualmente, no va a volver a ver el pelo a este cliente (salvo que siga haciendo su trabajo con la rebaja del 90%). En cuanto se acabe el compromiso adquirido con la empresa tipo Groupon o similar, la peluquería se habrá dado cuenta de que ha estado trabajando sin parar por el 10% del precio razonable y no habrá conseguido ningún tipo de fidelización.
Un grupo de amigas del trabajo que suelen quedar cada semana para ir a cenar y charlar relajadamente, viajan lo que haga falta por todo el territorio de la Comunidad de Madrid (algo más de 8.000 kilómetros cuadrados de superficie), saltando cada semana de restaurante digno en restaurante digno, comiendo un menú especial de oferta que cuesta entre un 10 y un 15% del precio que podría tener si fueran sin ese menú especial de la oferta. Nunca repiten aunque les guste, porque de lo que se trata es de aprovechar las ofertas, “cuando te cuesta poco, disfrutas más” (algo así dice uno de los eslóganes de estas empresas). Los restaurantes que han prestado sus servicios a este grupo de amigas por el 10-15% del precio habitual, no van a volver a disfrutar de este tipo de clientes salvo que sigan manteniendo la rebaja del 85%. En este caso, si alguna del grupo de amigas ha sido llevada por la corriente de lo barato pero en su fuero interno no es así y también va a los restaurantes valorando el trabajo del sector y disfrutando de una atención de calidad, quizás esa persona vuelva al restaurante sin oferta. Pero la mayoría del grupo no volverá, salvo que haya otra oferta similar.
Una fotógrafa muy cercana optó por lo mismo el año pasado y se metió de lleno, muy confiada, ofreciendo sus servicios por un precio irrisorio (una rebaja del 55%). Una avalancha de personas se apuntaron a los cursos profesionales de fotografía que imparte habitualmente, aprovechando esta oferta. Ella pensó que lo mismo sería un estímulo y como sus cursos son de calidad, el boca a boca funcionaría a posteriori y más gente se sentiría estimulada a acudir a sus cursos pagando lo que realmente valen (que aun así, tienen un precio muy barato para la calidad que ofrece). La empresa con la que lo hizo fue Letsbonus. Esta fotógrafa quedó con ellos en un nº determinado de talleres, pero Letsbonus dejó que se apuntase y compraran el bono de descuento el triple de personas que ese número prefijado. No podía objetar nada porque Letsbonus no llegó a darle el contrato que ella sí que había firmado ¡en todo el año que duró la relación!, la tenían “cogida” por la responsabilidad que ella sí que sentía con respecto a los usuarios. Como los cursos estaban diseñados para un número de alumnos por clase muy bajo, apenas 12 alumnos, para que la calidad fuera buena, ese año tuvo que trabajar a destajo horas y horas dando los cursos sin descanso, casi empalmando unos con otros. Este negocio no es como un restaurante, que deja reservada un par de mesas y, si no, las llena con comensales “normales”. La única solución era poner más días de cursos y extenderse en el tiempo todo lo que hiciera falta, en este caso 1 año. Los cientos y cientos de personas que fueron a través de Letsbonus tuvieron mucha suerte. Sí. La tuvieron porque el curso que compraron dio la casualidad de que estaba impartido por una buena persona, honesta, responsable y profesional… pero podría haber sido todo lo contrario, ya que Letsbonus lo acordó con esta fotógrafa sin comprobar ni tan si quiera que existieran las instalaciones o que cumplieran con un mínimo de calidad, ni comprobaron el saber de la fotógrafa ni su experiencia como profesora… ni nada. Control de calidad de Letsbonus = cero. Apenas fueron algunas conversaciones telefónicas y ya estaba la oferta publicada en la web que cada día miran tantas personas.
Y del lado de la fotógrafa: cerca 1000 personas pasaron por sus talleres. De estas personas, sólo unos pocos, contados con los dedos de una mano, han vuelto a dar cursos con ella. Alguno ha repetido más de una vez. Pero nada que compense ni remotamente el enorme esfuerzo realizado. Desengañémonos: el perfil medio de las personas que utilizan a diario este tipo de empresas no repite en el negocio del profesional, repite en esas empresas de cupones descuento.
Por otro lado, los porcentajes que se llevan los profesionales que hay detrás de las ofertas es ridículo, de lo que paga el consumidor (ese 10%-15% en algunos casos), alrededor del 60% se lo lleva el profesional y el 40% se lo lleva la empresa tipo Groupon o Letsbonus (es decir, el profesional hace su trabajo por el 6%-9% del valor justo, en algunos casos).
Los efectos son devastadores y perjudican a todos, ya que todos somos usuarios y profesionales al mismo tiempo, todos compramos y todos vendemos algo:
Hace poco le regalaron a amiga un análisis pormenorizado para saber qué alimentos son a los que ella presenta intolerancia. Lo típico: come menos anacardos porque te producen dolor de cabeza (por decir algo). Estaba valorado en 200€ pero por el bono de descuento se quedaba creo que en 30€ o así. Cuando fue, una niña de no más de 19 años la recibió y la dio un montón de consejos que seguramente deberían ser dados más por un médico que por una trabajadora de un centro de estética. La hicieron sentarse en un taburete, en un pasillo entre las salas donde quitaban los pelos a las clientas, enfrente de un aparatito conectado a un netbook y agarrar un chisme durante unos 5 minutos. La niña de 19 años le dio a imprimir a una impresora de estas típicas que tenemos en casa y sacó unas cuantas hojas en las que venía impreso, con muy poca tinta, un listado de alimentos y minerales con una marca que indicaba el grado de intolerancia. Mi amiga se fue a su casa muy decepcionada, no sólo por el servicio recibido, sino porque el informe ese le decía que no tenía intolerancia a la proteína de la leche y mi amiga es tan intolerante a esa proteína, que si no tiene un hospital cerca y prueba una rodaja de chorizo en cuya fábrica hagan cosas con leche, mi amiga se muere. Directamente.
De todos modos, esta amiga sigue actualmente enganchada a estas ofertas.
Es totalmente comprensible que en la situación actual utilicemos estas ofertas. Pero creo que, sin darnos cuenta, nos estamos echando piedras contra nuestro propio tejado.
Quizás pagar al peluquero que hay cerca de casa, con el que tienes confianza y te da un trato de calidad, pagándole un precio justo, sea mucho más inteligente, a largo plazo, que invertir 3 horas de viaje (incluyendo ida y vuelta) para conseguir un descuentazo. Lo mismo ese peluquero cercano y aquel peluquero que se sometió al descuento, terminen cerrando y engrosando las filas del paro. Quizás como usuario finalmente te pase lo mismo que al peluquero, de forma directa o indirecta.
Lo mismo pagar un precio justo por un buen servicio bien atendido con comida de calidad haga que ese restaurante pueda seguir ahí ofreciéndote su trabajo y no tenga que echar a camareros o camareras como tu hermano o hermana o prima o novio, etc.
En el sector de la fotografía hay muchos autónomos y autónomas que han tenido que abandonar su profesión, intentando trabajar de lo que sea.
Valorar el trabajo es fundamental para todos.
A la larga, en mi opinión, no es cierto eso de “se disfruta más cuando pagas menos”. Se disfruta más cuando la sociedad, en general, funciona. Y sólo puede funcionar si todos valoramos el trabajo del vecino en su justa medida, porque tú también eres el vecino de alguien, tú no sólo compras, tú también vendes.
Me encantan estas sencillas fotografías que cuentan toda una compleja historia sólo a través del instante que captan… yo ya me he imaginado mi propia historia alrededor de esta mirada.
(Fuente: ericrosephotos)
¡CHUCHERÍAS CON ASPECTO DE MEDICINAS!
En una bolsa de chuches para cumpleaños de esas que se reparten masivamente en los típicos sitios de celebración de cumples con piscina de bolas, etc. me encontré con unas golosinas que estaban imitando la típica tableta de medicinas tipo pastillas como ibuprofeno, omeprazol, antibióticos y cosas de estas… ¡ATROZ! Los miles de niñ@s que reciban este tipo de bolsa y disfruten de la chuche camuflada con el mismo aspecto que un medicamento, asociarán la imagen de una tableta de pastillas de medicamentos a chuches y golosinas. Será fácil que en cuanto est@s niñ@s tengan delante una tableta de pastillas (por ejemplo, para cortar la diarrea, antibióticos, aspirinas, etc.) piensen que son golosinas y ala, tras engullir la caja de medicinas entera, a disfrutar de Urgencias (si sigue habiendo presupuesto, claro).
Mensaje para el diseñador de golosinas correspondiente: cambie de target, diseñe pomos de puertas o centros de mesa, pero nada para niños y, por favor, no tenga hij@s.
Mensaje para el que aprobó el diseño desde el lado de Salud Pública: pida un traslado a otro ámbito dentro de la Administración del Estado, no sé, por ejemplo la Dirección General de Creación de Planos en 3D o algo parecido y, tampoco, no tenga hijos, por favor.
La marca fabricante de estas golosinas atroces con aspecto de medicinas es Intervan.
Sucesión ¿lógica? de pensamiento frecuente:
Algo falla, ¿no?

Me aburren tremendamente estas gilipolleces, lo peor es que siempre hay algún ser existiendo cerca que sufre de este tipo de evaluaciones incorrectas y me salpica.
Suele coincidir con la actitud de:
“ahora voy a encerrarme en mi burbuja y son los demás los que deben intuir que me pasa algo y hacer todo lo posible por hacerme salir de mi burbuja, lo mejor es que me resista mucho y si realmente les intereso, insistirán”
pufff… esto sólo se puede aguantar cuando se tienen 14-15 años y hay tiempo para despilfarrarlo.
Son vampiros. Se aprovechan de que los otros son buena gente y saben que suele haber una depresión o sucedáneo detrás de estas actitudes, pero al final es un pez que se muerde la cola. Y si se juntan con otros que refuerzan estas actitudes, apaga y vámonos.
Hades (nombre falso) es un ser muy cercano a mí. Hades tiene las siguientes características (trataré de ser objetivo): saca sobresalientes, es prácticamente bilingüe de inglés, toca 4 instrumentos, tiene 12 años pero le adelantaron un curso para igualar, es muy bondadoso, educado en extremo (pide permiso hasta para respirar) y socialmente muy abierto y comunicativo, en su entorno se lleva bien con todo el mundo. Tiene las típicas inseguridades y dudas de su edad y tiene un problema con su percepción del tiempo: las 24 horas del día le son frustrantemente insuficientes.
Es especialmente activo con el tema musical, si pasas con él cualquier rato de cualquier día del año, notarás que en su cerebro el 80% es música y el 20% restante neuronas muy afectadas por las hormonas típicas de su edad. Eso hace que esté casi todo el tiempo haciendo, por ejemplo, ruiditos con las manos, no puede evitarlo.
Parece ser que las manifestaciones de las inquietudes intelectuales de este chico le ponen muy nervioso a uno de sus profesores, un tipo de 62 años, funcionario, que le imparte actualmente 3 asignaturas. Este profesor, recientemente le expulsó de clase, literalmente, “porque le pone nervioso”, le ha colocado al final de la clase, lo más lejos posible y en una de las horas le permite que se dedique a estudiar música a cambio de que se vaya, solo, a la clase de enfrente. Siempre tiene coletillas nada constructuvas haciendo referencia a cosas relacionadas con Hades delante de todo el mundo. Recordemos que Hades tiene 12 años y su capacidad para defenderse emocionalmente es muy limitada, no está preparado para ello.
El momento orgásmicamente pedagógico que ha tenido este educador, ha sido cuando la semana pasada, en plena época de exámenes, dedicó 1 hora entera de la asignatura de Tecnología, a la siguiente actividad:
“a ver chicos, hoy tenéis que detallar, todos, uno por uno, cada uno de los aspectos de Hades [recordemos: nombre falso] que no soportáis, todo aquello que os parezca molesto y reprobable de vuestro compañero, tenemos toda la clase para que os podáis explayar y nos quede bien claro a todos y, sobre todo, al propio Hades, aquí presente; esta actividad la haremos con todos vosotros, así que no os cortéis, venga, FULANITA [también nombre falso], comienza tú y seguiremos por orden”.
Los alumnos, en general, toman al profesor como el líder de la manada y, en principio, lo que él dice que hay que hacer se hace porque habrá un motivo educativo, estará justificado porque lleva a un buen fin, la formación de la persona. El educador es, en principio, un ser más o menos sabio e incuestionable, alguien que debería ser sagrado, respetado por ser respetable, cuidado y mimado en la sociedad. Así que los chicos, se pusieron manos a la obra y uno por uno se realizó un recorrido inquisitorio en el que cada uno reflexionó lo que pudo y expresó lo que se le ocurrió acerca de lo que le molestaba de Hades. Hubo algunos que dijeron que no se les ocurría nada, hubo otro que se negó abiertamente a decir algo, pero la mayoría, muy obedientes, dieron gusto satisfaciendo generosamente al profesor, quien vio completada con éxito la noble y pedagógica tarea que había impuesto a sus alumnos. Son adolescentes y todos sabemos que en esa época la medida de las consecuencias de sus actos no es una habilidad totalmente adquirida, la crueldad es rápida y fácil y se ve reforzada por las risitas del semejante y, efectivamente, más de una compañera hubo que dijo que Hades le daba asco, que Hades era un plasta muy pesado, que Hades era insoportable y demás crueldades similares. Así, durante 1 hora, con todos sus minutos, Hades tuvo que escuchar todo tipo de lindezas. Era monotema: lo malo de Hades, al detalle.
Hades volvió a su casa y contó lo ocurrido a sus padres. En su relato, Hades intercalaba frases del tipo: “no si lo mismo tienen razón” y cosas parecidas. La verdad es que estaba moralmente hundido. Y lo sigue estando. Cualquiera de nosotros estaría sin posibilidad de levantar el ánimo, no puedo imaginar lo que Hades debe sentir desde su cerebro hormonado de adolescente, en el que cualquier cosa resulta de dimensiones tremendas.
Atroz.
Aunque hubiese sido cierto que ese ejercicio fuera a ejecutarlo con cada uno de la clase, cosa que no ha sucedido, la acción de este educador es atroz, aberrante, incomprensible, injustificable. Cualquier persona que haya leído cualquier cosa remotamente relacionada con la educación sabe que, para corregir algo que consideras incorrecto en un ser humano, más cuando el ser humano en cuestión es joven, lo que hay que hacer es ensalzar lo bueno y obviar lo malo. Dedicar 1 hora de clase a martirizar mediante tortura psicológica a un chaval de 12 años es de la peor clase de violencia, hubiera sido menos violencia que este educador le hubiese dado una paliza al chico rompiéndole algunos huesos. ¡Forzar a sus compañeros de clase a hundir la moral de uno de ellos!, cada vez que lo pienso siento más asco y repulsión. Esa clase y todos los comentarios y coletillas que este educador desarrolla hacia Hades pueden destrozar la formación de la persona para siempre, condicionando la relación que pueda tener con sus compañeros de forma determinante, puede hundirle socialmente y anular una parte de él para siempre. ¡Es un error tan grave! Es la anti-inteligencia emocional aplicada.
Ahora sus padres están intentando hablar con la jefatura de estudios de forma muy delicada para ver si se puede corregir este problema, ya que este profesor está blindado por la estructura pública del funcionariado, donde los profesores tienen una enorme autonomía y además este tipo de problemas es muy sutil de cara a una exposición a un tercero: “ya está la mamá que a su hijo le han hecho algo, será exageradita” y otras cosas parecidas. Menos mal que en este caso la jefatura de estudios tienen constancia de este problema de forma objetiva, aunque no puedan hacer mucho y también tengan que andar con pies de plomo.
Algunos de sus compañeros han pedido perdón a Hades por haber dicho lo que dijeron aquel día. Han reconocido el horror de la idea del educador y han manifestado que se vieron obligados a hacer lo que dijo que había que hacer el profesor, independientemente de que a posteriori entendieran que lo que había sucedido no era normal.
Este educador tiene 62 años… me pregunto, ¿cuántas pequeñas víctimas de su ignorancia e incapacidad pedagógica habrá cosechado? ¿Cuántas vidas habrá condicionado emocionalmente a lo largo de su carrera? Ya le queda poco, pero seguirá siendo el educador de Hades durante algunos años más… ¿qué quedará de Hades tras esos años?
Confío plenamente en el enorme potencial de Hades y sus padres para superar esto con éxito, por mucho que continúe existiendo cerca ese educador.